martes, 10 de noviembre de 2009

Cuando fuimos mar y fuego


Te acuerdas de cuando quisistes pintarme el cuerpo? pintarmelo con tus propios dedos, dejandolos caminar entre los estrechos caminos que pasean la débil líbido mental, ese deseo que produjo en tu físico un silencio profundo, un tanto exhausto, un tanto rozagante. Y allí quedo la idea de ser fuego y mar, de ser llama y ola, de ser calor y ser espuma... Y allí muriendo quedamos tu de rojo y yo de azul, allí apague la llama enardecida que tu interior hacía florecer con cada salida nocturna, con cada mirada cómplice, en ceguez, queriendo ser elementos unidos nos dimos cuenta de lo opuesto que fuimos.

Tu brazo se extiende, tu torso se rota, y a la imagen siguiente se da vuelta tu cuerpo tomándome de la cintura, queriendo levantarme, y así la sesión prosigue, imagen trás imagen, con nuestros cuerpos posicionandose del ambiente, queriendo mezclar lo imposible. Y allí cedieron los brazos del mar, y cundió el cuerpo en llamas tuyo ante el socabón que se vino encima... un fin de semana bastó para darse cuenta.

Quizás las ideas en conjunto debieran morirse con la persona que fué parte de eso, pero cada semana vuelvo a recordar ese sueño de querer ser temple, serenidad, poder, paciencia y leyenda. Pero en los ríos quedo el sueño, aún no logra desembocar en verdad, quien sabe si algún día llegue la llama capaz de hacer desaparecer esa espuma que revienta en soledad día tras día.

1 comentarios:

[...LoOnY...] dijo...

que lindo =)

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