Todo cae por su propio peso, o así supuse siempre que sería, más las heridas aún siguen abiertas, mientras el sudor y el placer intentan suturarlos, quien sabe si sea por despecho. Y al final del día con el acto ya consumado y el aliento seco vuelve a caer la sangre, esa misma que recorria con fuerza mis venas mientras te deseaba, o mientras improvisabamos algun jueguito para distraer nuestros pensamientos, excitados con las ganas de convertir ese placer en un rico cariño o en un te quiero.
Y lo niego... que absurdo!!!, más sin embargo aún no lo logro hacer notar. Debe ser esa cosa que me a dado por hacer ultimamente, esa que no me honra ni me enorgullese, al fin y al cabo todos somos humanos, y las tentaciones se encuentran en cada esquina, aunque de esos deslices de pasión muchas veces brotan tormentos, tormentos de desesperación.
Los pasos acumulan kilómetros buscando sombra a través del recorrido, mientras el necio vaga decidido para olvidarse de ese coraje vacilante, ese que tuvo de frente tantas veces. Que el chasquido ruidoso de la lluvia componga una melodia al caer sobre tus hombros, para que esas palabras que te ahogan crezcan aún más en tu garganta, ya no me agrada ser tu cómplice. Mira! esto se llama boca... ¿Tú sabes para qué sirve la boca?
lunes, 29 de marzo de 2010
Sordo
Delirio que me vistes por el cuello, dejar pasar la sangre a mi cerebro para dejar ese absurdo pensamiento. El crujido a mis espaldas urge mi paso, a oscuras bajo la luna que intenta calmarme, más como podía saber que intentaba calmarme, yo creí que intentaba seducirme, por eso hacia pedazos tu camisa y hechaba a volar tus botones con la fuerza de la excitación, mientras el silencio se hacía erótico, y el aullar de fondo complacía más mi momento.
A riendas sueltas busco llegar a la plenitud, y a diario intento llegar un poco más allá, más la vida a veces se te va de manera rápida, rápida porque no haz sabido darle pausa al silbido que chilla por tu cuerpo, rápido porque no haz escuchado nada de lo que quiere decirte.
A riendas sueltas busco llegar a la plenitud, y a diario intento llegar un poco más allá, más la vida a veces se te va de manera rápida, rápida porque no haz sabido darle pausa al silbido que chilla por tu cuerpo, rápido porque no haz escuchado nada de lo que quiere decirte.
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